Caso de éxito
Gran cadena de supermercados – Climatización conectada
- Mejorar la eficiencia energética actuando sobre el principal activo consumidor del edificio, la climatización.
- Conectar las máquinas de frío del fabricante con los sistemas de control de cada tienda.
- Mejorar la experiencia de compra en tienda manteniendo una temperatura óptima.
- Permitir el seguimiento del consumo energético para detectar dónde se desperdicia energía.
- Integrar las máquinas de frío con el sistema de gestión del edificio (BMS), salvando la diferencia de protocolos entre ambos mundos.
- Hacerlo compatible con los protocolos más habituales en un BMS, como BACnet, KNX o Modbus.
- Medir el consumo energético de las unidades interiores de climatización de forma individual.
- Conseguir una solución replicable en una red de cientos de tiendas.
- Climatización controlada desde el sistema del edificio, con una temperatura de tienda óptima para el cliente.
- Integración de medidores de energía en el BMS, con cálculo del consumo por unidad interior.
- Visibilidad del consumo energético y detección de áreas de desperdicio.
- Una solución escalable y abierta a las principales marcas de equipos de frío del mercado.
El cliente protagonista es una de las grandes cadenas de distribución alimentaria, con una red de más de mil quinientos supermercados en expansión. El mismo modelo de tienda se repite cientos de veces, así que una mejora que funciona en una se puede llevar a todas. La energía es una de sus partidas principales, y su mayor consumidor es la climatización. Controlarla era, por tanto, el punto de partida más indicado.
Reto planteado: que la máquina de frío pudiera comunicarse con el edificio
¿Por qué?
Cada tienda, per se, funciona como un edificio conectado; los equipos de climatización fijan la temperatura de la sala de ventas y el sistema de gestión del edificio, el BMS, supervisa las instalaciones. El problema es que no usan el mismo lenguaje: las máquinas de frío se comunican con los protocolos de su fabricante y el BMS trabaja con estándares como BACnet, KNX o Modbus.
Si no existe conexión entre ambos, la climatización queda fuera del control central y, por ende, no se puede medir su consumo.
En los edificios actuales, la refrigeración es la aplicación que más crece y la que más energía consume. La normativa europea apunta en la misma dirección: la directiva de eficiencia energética de edificios (EPBD) obliga a instalar sistemas de control en construcciones de determinadas características.
Climatización conectada, eficiencia multiplicada
El nexo que faltaba entre la máquina de frío y el edificio fue una pasarela de conversión de protocolo. Se instalaron varios conversores Intesis AC Converter para conectar los equipos de frío con el sistema de control de cada tienda. Ahora, la pasarela traduce en los dos sentidos: traslada las órdenes del BMS a los equipos y devuelve al sistema sus datos de funcionamiento. El BMS pasa así a gobernar la climatización de la tienda.
La solución se pensó para una red, no para una tienda suelta. Intesis admite las principales marcas de equipos de frío del mercado y los protocolos más habituales en un BMS. Esa compatibilidad es la que permite replicarla supermercado a supermercado, sea cual sea el equipo instalado en cada uno.
Una vez conectada la climatización, el mismo equipo habilitó una segunda función: medir.
Medir para ahorrar
Los conversores de Intesis integran medidores de energía en el BMS y estiman el consumo de cada unidad interior por separado. Con esos datos, la cadena identifica qué equipo consume de más y dónde se desperdicia energía, en lugar de limitarse al total de la factura.
A su vez, todas las tiendas pasan a formar parte de una red gestionada de forma centralizada, pudiendo entender el consumo, compararlo y optimizarlo a escala, y convertir las buenas prácticas de una tienda en mejoras transferibles al conjunto de la red.

