Seleccionar página

Las soluciones Wireless, trampolín de oro para la industria moderna

La comunicación inalámbrica se ofrece como solución inteligente y necesaria para los negocios del futuro, gracias a ventajas que las distancian de las conexiones convencionales.

La conectividad inalámbrica se abre paso en la industria a pasos agigantados. La posibilidad de resolver problemas de comunicación donde los cables no son necesarios, unida al impulso que representa el auge del IIoT, otorga a la tecnología Wireless el mayor porcentaje de crecimiento en el mercado actual.

Mucho ha cambiado el panorama en los últimos tiempos y, sin duda, el de ahora está marcado por la aparición de más y mejores formas de hacer las cosas. En este entorno dinámico y en constante evolución, es tan importante resaltar las propuestas de valor de aquellas empresas que brindan soluciones tecnológicas, como de aquellas innovadoras que las incorporan en su filosofía y estrategia.

¿Por qué decimos más y mejores formas de hacer las cosas? Muy sencillo: la comunicación inalámbrica se presenta como una solución inteligente para un sinfín de casuísticas, y destaca porque aporta a sus usuarios una serie de ventajas.

Beneficios de la comunicación Wireless

Para empezar, proporciona gran movilidad, muy necesaria para la adaptación a las arquitecturas actuales en las plantas, donde los autómatas y dispositivos que las componen ya no son solo estáticos. Por el contrario, es habitual encontrar elementos que se mueven y rotan (por ejemplo, AGV desplazándose por planta, máquinas con elementos giratorios como slip rings o escobillas, etc.), gracias a un set up (o medio) que lo permite.

El cableado, que en otras aplicaciones destaca por su robustez, evidentemente, no es lo más recomendable para los casos arriba expuestos. Para entendernos, el movimiento requerido le genera un desgaste que, llevado al límite, puede incluso romperlo y originar pérdidas de comunicación.

La alternativa ideal para cuando el uso de cables requiere de soluciones mecánicas complejas.

Por otro lado, la tecnología inalámbrica también permite abarcar largas distancias que de otra forma son inalcanzables. Aun adquirir relevancia en cualquier sector industrial y tipo de planta, resuelve, sobre todo, el problema de transmitir una señal de un lado a otro en ubicaciones donde no es posible tirar un cable. En este sentido, refinerías de petróleo, estaciones de bombeo o depuradoras de agua son un claro ejemplo del gran valor que aporta la tecnología wireless a su sector.

Alcanza lugares remotos en los que cablear no es opción.

Para continuar, desde un punto de vista económico, la utilización de tecnología inalámbrica puede suponer una reducción de costes: el prescindir del cableado no solo ahorra el dinero del cable en sí, sino que también evita la costosa instalación muchas veces necesaria para su implementación.

Se instala mucho más rápido que el cableado convencional y reduce los gastos en mantenimiento.

En lo que concierne a sus aplicaciones industriales, el wireless también ayuda a brindar mayor seguridad a los operarios en fábrica y facilita las tareas de diagnóstico. Los trabajadores pueden controlar, a distancia, un equipo que se encuentra en puntos peligrosos, así como reunir información de cualquier parte del proceso sin interrumpir el funcionamiento de la máquina.

El dotar de un punto de acceso inalámbrico a las máquinas da vida al concepto BYOD (Bring your own device, trae tu propio dispositivo) que permite acceder a estas desde cualquier dispositivo, sea tablet o teléfono inteligente, para disponer de datos en tiempo real y sin detener su funcionamiento.

La incorporación de dispositivos inteligentes termina con la necesidad de tener costosos HMI.

Finalmente, pero no menos importante, la comunicación inalámbrica bien aplicada es un vector fundamental para lograr la flexibilidad tan buscada en la modernización de las plantas.

En su camino hacia la fábrica del futuro, ya presente, permite la adaptación a una demanda en constante cambio y altamente personalizada, gracias a su amplio margen de modificación de los lay-out o formatos de producción.

Atrás quedó la fabricación en serie de un solo producto. Ahora, hay que ser igualmente rentable fabricando lotes pequeños pero personalizados. Del mismo modo, la información transita de la excepción a la norma. Ya no valen las fábricas en las que los datos son un mero añadido: las organizaciones deben conectar de planta a sistemas y viceversa, apoyándose, por descontado, en este tipo de tecnologías que aportan valor a la industria.